No puede ser que mis sentimientos hayan cambiado.
Antes la miraba y sentía orgullo.
Pensaba: ¡Es mía!
Ahora la miro y siento vergüenza.
Pienso: ¡Qué cosa tan fea!
A mi novela corta, ¿ya no la quiero?
Creo que no es tan difícil de entender: yo no quiero que mis textos se clasifiquen como literatura de temática homosexual, sino románticos, como los textos de "amor heterosexual". Me indigna esta desigualdad. Es el mismo amor.